El nuevo cuadro tarifario del transporte urbano de pasajeros comenzó a regir este martes en Concordia, con una tarifa plana que pasó a costar $1.930. La actualización había sido establecida previamente y finalmente comenzó a impactar en las tarjetas SUBE durante la madrugada.
En diálogo con Diario Río Uruguay, el referente de la Cámara de Transporte Urbano de Pasajeros e integrante de la Cooperativa de Trabajo 12 de Octubre, Daniel Lapalma, confirmó que “anoche a las 00:00 actualizaron todos los equipos de SUBE en la ciudad Concordia, así que hoy el pasajero se estará encontrando con una tarifa de 1930 pesos para la tarifa plana”.
El nuevo esquema y la situación de las empresas
Respecto de la periodicidad de las actualizaciones tarifarias, el referente del sector indicó que “lo estamos actualizando cada seis meses y, a no ser que no suceda alguna situación particular, el plazo acordado para el próximo aumento será el mismo”. De esta manera, el próximo ajuste quedaría previsto para marzo de 2027.
Lapalma también se refirió al motivo que impulsó esta nueva actualización y explicó que “este aumento está principalmente vinculado a lo que es el aumento de combustible que tuvimos a finales de marzo, abril”. En ese sentido, agregó que “más que nada corresponde al aumento o variación extrema que tuvimos del combustible hace un tiempito atrás”.
Al ser consultado sobre la situación económica de las empresas de transporte de cara al cierre del año, Lapalma sostuvo que “en realidad venimos un poco desfasados, por así decirlo, estamos en déficit”. Según explicó, los incrementos aplicados no permitieron revertir la diferencia entre los costos operativos y los ingresos del sistema.
El impacto de las gratuidades en los ingresos
Lapalma planteó que “los ingresos que tenemos son los mismos que venimos teniendo desde mayo del año 25” y señaló que “los incrementos o los aumentos de boletos que se han aplicado en la tarifa últimamente no logran el objetivo principal de un aumento, es decir aumentar el ingreso de las empresas”.
En ese marco, el referente de la Cámara de Transporte Urbano de Pasajeros indicó que “hay distintos factores que tienen que corregirse, que son principalmente las gratuidades”. Sobre la cantidad de pasajeros que acceden a distintos beneficios, afirmó que “el 50 por ciento de los pasajeros que viajan, lo hacen con algún beneficio de descuento de 100 por ciento, sea por discapacidad, de estudiante, boletos combinados o demás”.
A raíz de esto, Lapalma detalló que “los ingresos se mantienen exactamente igual o incluso hasta podríamos decir un poco menor”. Además, sostuvo que “estamos utilizando un combustible que hoy por hoy es el más caro del mercado y el que más contamina”, por lo que consideró necesario avanzar en alternativas.
La necesidad de reconvertir el sistema
Al referirse a la posibilidad de incorporar unidades eléctricas o híbridas, Lapalma afirmó que “nos acercamos necesariamente, es una necesidad, ya no es un capricho, una cuestión de modernizar o demás, es una necesidad”. En esa línea, explicó que “si electrificar la flota te va a reducir el costo operativo al menos en el rubro combustible un 50 por ciento, es más que obvio que hay que empezar a pensar al menos en esa alternativa”.
Sin embargo, el dirigente aclaró que “los precios para poder acceder a un vehículo de esta característica hoy son posibles, duplican el valor de un cero kilómetro diésel”, un precio que consideró “demasiado elevado”, pero sostuvo que el sistema necesita avanzar hacia una transformación.
Lapalma señaló que “tampoco se puede seguir trabajando con un colectivo que no va a ser competitivo con todas las otras alternativas de transporte que están apareciendo en la ciudad de manera privada”, y mencionó entre ellas a “un auto eléctrico, un monopatín, cualquier otra alternativa que está saliendo que hay en el mercado para movilizarse”.
El GNC como alternativa para las unidades
Ante la posibilidad de que una reconversión hacia vehículos eléctricos demande un proceso prolongado, el referente del transporte urbano también se refirió a la utilización de GNC. En ese sentido, explicó que “en la provincia de Entre Ríos todavía no hay” colectivos eléctricos, pero “lo que vas a encontrar en la ciudad de Paraná, es una parte de la flota a GNC, que también es una alternativa”.
Lapalma detalló que “si el coche es 100% GNC se estima más o menos entre un 30 y un 40 por ciento de ahorro en el rubro de combustible”, por lo que consideró que también puede representar una alternativa para reducir los costos operativos de las empresas.
Además, explicó que “actualmente se logró corregir o acomodar las normativas respecto del uso de combustible GNC en vehículos de transportes urbanos” y que “también se autorizó a las estaciones de servicio a instalar caños de mayor medida, por así decirlo, para poder acelerar los procesos de cargas”. Para el dirigente, “viene una transformación bastante interesante y tal vez en lugar del eléctrico el primer paso o la instancia sea GNC”.
Compensaciones y gratuidades
Lapalma también planteó la necesidad de revisar el esquema de beneficios que tiene actualmente el sistema de transporte. Al respecto, sostuvo que “también trabajar respecto de las compensaciones de las gratuidades que haga cada municipio”, y remarcó que “no se puede trabajar transportando la mitad de los pasajeros de manera gratuita”.
El referente aclaró que no cuestiona los beneficios destinados a determinados sectores y manifestó que “el beneficio que aplica al estudiante lo merece, el discapacitado también, no estoy en contra de eso, pero tiene que estar reconocido o compensado completamente por el gobierno que autorizó ese tipo de viajes”.
En relación con el esquema vigente, afirmó que “hoy se está haciendo de manera parcial” y sostuvo que “no lo compensa la empresa, lo que lo compensa es el pasajero que paga el boleto”. Lapalma agregó que “todo costo que no está compensado, nunca lo va a compensar ni la empresa, ni el gobierno, no lo compensa nadie”, por lo que “lo que se hace es trasladar ese costo, lo compensa el pasajero que paga”.
La relación entre pasajeros que pagan y los que tienen beneficios
Consultado sobre la proporción actual entre usuarios que abonan la tarifa y quienes acceden a algún beneficio, Lapalma precisó que “la relación es 3 a 1, 50 por ciento, o sea de cada 4, 2 no pagan y 2 pagan algún boleto con tarifa social federal, boleto concordiense o la tarifa plana”.
El dirigente también destacó que comenzó a observarse un mayor uso de medios de pago digitales y explicó que “se está viendo un poco más el uso de pago con QR o con alguna aplicación”. Según indicó, “evidentemente la gente empezó a entender de que las distintas billeteras virtuales o billeteras de bancos están ofreciendo algún descuento en algunos casos 50%, en otros casos 100%”.
Sobre esta modalidad, aclaró que “todavía es poco el uso de eso hoy por hoy”, aunque estimó que “redondeando, puede estar en un 47%” la proporción de usuarios que acceden a algún beneficio. En ese sentido, reiteró que “de cada dos pasajeros, dos viajan con algún beneficio de 100% de descuento que puede ser discapacitados, estudiantes o boleto combinado y el resto viaja con las otras alternativas, puede ser tarifa social, boleto concordiense o tarifa plana”.