La llamada “fruta del dragón”, pitaya fue popularizada en redes sociales y tendencias de consumo, comenzó a ingresar al país desde Centroamérica. Sin embargo, en el Litoral argentino existían plantas desde hace años, en muchos casos con fines ornamentales y sin explotación productiva.
En la actualidad, con infraestructura frutícola instalada y avances técnicos logrados en los últimos cuatro años, el cultivo empieza a consolidarse como una alternativa comercial viable en Entre Ríos.
Reconversión productiva en zona citrícola
Concordia fue históricamente un polo citrícola relevante en el país. Luego atravesó un auge del arándano que retrocedió ante la competencia internacional. En ese contexto, productores y técnicos comenzaron a buscar nuevas alternativas que pudieran integrarse al esquema productivo existente.
Nuestra zona cuenta con infraestructura de packing y logística, cadena de frío instalada, experiencia en manejo de heladas y capital humano especializado. La pitaya apareció como una opción compatible con ese ecosistema ya desarrollado.
Avances técnicos que hicieron posible el cultivo
El salto productivo estuvo vinculado a mejoras técnicas incorporadas en los últimos años. Entre ellas se destacan:
* Variedades autofértiles.
* Métodos de conducción y poda adaptados.
* Sistemas de control antiheladas.
* Aprendizaje técnico con experiencia internacional.
Estos avances permitieron que el cultivo pasara de una etapa experimental a un modelo replicable para productores frutícolas de la región.
Un vivero pionero en Colonia Ayuí
En Colonia Ayuí funciona uno de los primeros viveros especializados del país, conocido como PitAyuí. Allí se desarrollan variedades con polinización asistida —que continúan comercializándose con buenos resultados en el mercado local— y variedades autofértiles, que representan un salto productivo al simplificar el manejo y reducir costos operativos.
Requerimientos y manejo
El principal desafío es la inversión inicial. Se implantan alrededor de 6.000 plantas por hectárea y se requiere:
* Sistemas de protección contra heladas.
* Terreno con pendiente adecuada.
* Preferentemente cercanía al río para moderar el frío.
Desde el punto de vista agronómico, el cultivo no presenta alta presión de plagas y resulta manejable para productores con experiencia frutícola.
El desafío comercial
Más allá de lo productivo, el reto es insertar la pitaya dentro de la canasta habitual de consumo. El mercado argentino ya incorporó frutas tropicales como kiwi, mango, maracuyá y palta, lo que abre expectativas favorables.
Una de las ventajas competitivas de la producción local es la posibilidad de cosechar la fruta en su punto óptimo de madurez. Al producirse cerca del mercado, puede recolectarse con mayor concentración de azúcares, lo que mejora notablemente su sabor frente a la fruta importada.
Encuentro nacional en Concordia
El 5 y 6 de marzo se realizará en Concordia una jornada técnica dedicada exclusivamente a la pitaya. El encuentro abordará temas como manejo y poda, trazabilidad, comercialización e integración sectorial, con el objetivo de consolidar una red productiva que permita el crecimiento sostenido del cultivo en la región.
De esta manera, la pitaya comienza a posicionarse como una nueva apuesta frutícola para el noreste entrerriano, en un escenario de reconversión y diversificación productiva.
Fuente: Injerta.com