Natalia Cristina Proz, trabajadora del centro de salud, explicó a un cronista de Diario Río Uruguay que el violento episodio se extendió “casi por tres horas”. En ese lapso, el joven no les permitía llamar a la Policía ni realizar otras acciones.
Según el relato de las damnificadas, el hecho comenzó alrededor de las 10:30 del pasado sábado, cuando el joven ingresó al establecimiento, gritando que “quería matar a un policía”. En ese momento se encontraban allí una empleada administrativa y una enfermera.
Proz detalló que, según lo relatado por sus compañeras, el hombre consumía una bebida alcohólica y repetía que su deseo era matar a un efectivo policial, mientras estaba sentado en la sala de espera del centro de salud con un arma de fuego.
Tres horas bajo amenaza
“Estaba totalmente fuera de sí, en evidente estado de consumo”, señaló Proz, quien remarcó que el deseo de matar a un policía era lo que el joven manifestaba reiteradamente, de acuerdo con las palabras de las trabajadoras.
Tras lo ocurrido, las dos trabajadoras que estuvieron de rehenes fueron trasladadas a otro centro de salud.
Proz subrayó que, luego del hecho, debieron solicitar la presencia policial ante la aparición en las inmediaciones de un familiar del acusado.
El pedido de seguridad
Proz contó que trabaja desde hace 13 años en el establecimiento y recordó que ella misma fue víctima de un asalto dentro del centro de salud.
Según relató, en aquella oportunidad varias personas armadas la encerraron y golpearon, para llevarse computadoras y otros elementos.
Las trabajadoras señalaron que también se registraron robos a profesionales en el exterior y episodios de agresividad dentro del centro, algunos vinculados con discusiones por los turnos de atención.
Presencia policial que ya no está
En cuanto a la seguridad, recordaron que anteriormente contaban con presencia policial, pero que actualmente no disponen de personal destinado a esa tarea. “Estamos pidiendo que tengamos seguridad, al menos de la Guardia Urbana”, expresó Proz.
El centro de salud municipal funciona en dos turnos diarios y, según detallaron, en cada uno trabajan aproximadamente tres personas: un enfermero o enfermera, una persona de ordenanza y otra del área administrativa.
En las últimas horas, el joven señalado como autor del episodio y de las amenazas contra las trabajadoras fue detenido por efectivos de la comisaría séptima. Se trata de un vecino que vive en las inmediaciones del centro de salud.