50 años del fallecimiento de Monseñor Ricardo Rösch
Al cumplirse este viernes 50 años del fallecimiento de Monseñor Ricardo Rösch, primer obispo diocesano de Concordia, se descubrió una placa en la rotonda ubicada donde comienza la avenida que lleva su nombre.
Presencias
Con la presencia del intendente Francisco Azcué, monseñor Gustavo Gabriel Zurbriggen, autoridades municipales, representantes de entidades educativas y vecinos, se rindió homenaje y reconocimiento a la figura y legado que monseñor Rösch dejó en la ciudad.
Al recordar a monseñor Rösch, Azcué remarcó que “fue una figura fundamental en la historia institucional de nuestra ciudad, llegando en los primeros años de la diócesis y asumió el desafío de acompañar el crecimiento de una comunidad que todavía tenía mucho por construir y lo hizo con una mirada que trascendió lo estrictamente religioso, entendiendo que el desarrollo de una ciudad requiere educación, formación, instituciones y principalmente, personas comprometidas”.
Tras señalar que “su legado está presente en distintas obras que realizó en Concordia”, Azcué manifestó que “su verdadera obra fue haber contribuido a formar generaciones y fortalecer una sociedad. Monseñor Rösch entendió su misión desde una profunda cercanía con las personas y las necesidades de la comunidad. Su tarea pastoral estuvo acompañada por la escucha, el acompañamiento y la formación, procurando que la iglesia estuviera presente en la vida cotidiana de los concordienses, entendiendo, con sencillez, al servicio como una forma concreta de estar cerca de los demás”.
Acción e interés por los más necesitados
Por su parte monseñor Zurbriggen sostuvo que “monseñor Ricardo fue un hombre lleno de amor por Jesucristo y el Evangelio, viviendo su ministerio episcopal con una gran caridad pastoral, con muchísima acción, con un interés inmenso por acompañar y ayudar a los más necesitados, en especial a los niños y así lo recordamos en este día”.
En representación de la comisión de amigos de Monseñor Rösch, Mercedes Poenitz, ex alumna del Bachillerato Humanista Moderno, una de las obras fundadas por el primer obispo diocesano de Concordia, afirmó que “es un día de alegría que nace desde la gratitud y la memoria".
Según menifestó, esta es una "ciudad que él tanto amó, por la que entregó muchos años de su vida, permaneciendo en las obras que impulsó , en las instituciones que ayudó a crear, en las personas que acompañó y en quienes recibieron su palabra y testimonio”.