Teatro. El ciclo “El Eco del Gritá”, que reúne producciones de la Compañía Teatral El Histrión y el Colectivo Las Cuencas, tendrá continuidad este domingo 10 de mayo con una programación que combina propuestas infantiles y para público adulto.
La actividad se llevará a cabo con dos funciones en distintos horarios, ofreciendo una experiencia teatral pensada para diferentes públicos, en el marco de las obras que dieron origen al reciente Encuentro Gritá Teatro.
La jornada comenzará a las 16 horas con la presentación de “Los libros de Karafufú”, una propuesta del Colectivo Las Cuencas dirigida especialmente a las infancias.
Propuesta infantil interactiva
Según se detalla en la sinopsis, “Los libros de Karafufú expone un collage de cuentos, canciones y juegos físicos y sonoros, que nos trasladan a una infancia luminosa”.
La obra propone la aparición de distintos personajes y situaciones: “así, van apareciendo una oruga glotona, un lobo que vamos armando con nuestras manos, un mosquito molesto y rimado, y una narradora que a veces tiene mucho sueño para seguir contando”.
Además, se destaca que “la propuesta invita a mirar, escuchar, y también a sumarse a los juegos interactivos desplegados por la intérprete”, estando “dirigido especialmente a infancias entre 3 y 6 años, pudiendo ser disfrutado por público de todas las edades”.
Una obra reconocida a nivel provincial
Por la noche, a las 20 horas, será el turno de “¡Roja, una breve mascarada!”, de la Compañía Teatral El Histrión, en el género de comedia dramática.
La obra fue distinguida con el “2do lugar en orden de mérito en la Fiesta Provincial de Teatro Paraná 2024” y recibió menciones especiales en rubros como “Diseño Sonoro: Eduardo Fernández, Actuación: Hernán Reyero y Dirección: Guillermina Fernández”.
En su propuesta escénica, “la obra propone una experiencia sensitiva; lo visual y sonoro se conjugan creando una atmósfera donde se respira la esencia del clown”.
Una experiencia centrada en la emoción
En cuanto a su contenido, la obra plantea que “esta obra muestra abiertamente mi fracaso. Muestra mi humanidad, mi vulnerabilidad, mi condición de perdedor”.
Asimismo, se expresa que “yo necesito del fracaso porque es ahí donde encuentro mis debilidades esenciales, las reconozco, las experimento, te las muestro, me burlo abiertamente de ellas y te hago reír”.
Finalmente, se reflexiona que “para mí, la vergüenza y el ridículo, son sensaciones que me ayudan a construir algo grande y maravilloso. Yo y el fracaso somos grandes amigos”.