Economía

Morosidad juvenil: qué hay detrás del escenario de deudores donde se destaca Concordia

Una consultora provincial puso la lupa en el endeudamiento de los menores entrerriano de 25 años, lo que expone el avance de las fintech y un contexto marcado por empleo precario, falta de ingresos y acceso inmediato a créditos con tasas elevadas.

30 de Agosto de 2026
Concordia registra índices críticos de morosidad juvenil.

Concordia ya aparece entre las ciudades de Entre Ríos que presentan índices críticos de morosidad entre los jóvenes. Detrás de ese dato hay una problemática que excede ampliamente a las deudas individuales y que comienza a poner en discusión las condiciones económicas y sociales en las que los menores de 25 años acceden al crédito.

 

Un análisis realizado por Eje Consultora, a partir de información oficial del Banco Central de la República Argentina (BCRA), puso la lupa sobre esta situación y desagregó a nivel provincial los datos difundidos en el denominado “Mapa de la Deuda”. El relevamiento tomó como referencia a las cuatro principales ciudades entrerrianas: Paraná, Concordia, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay.

 

En diálogo con Diario Río Uruguay, el licenciado en Ciencias Políticas y director de Eje Consultora, Nahuel Baridón, explicó que el trabajo surgió a partir de un informe nacional elaborado con datos del Banco Central. “Nos dimos la tarea de poner la lupa en la provincia de Entre Ríos para desagregar esos datos nacionales”, señaló.

 

 

Más de 40.000 jóvenes endeudados

 

 

Los números provinciales permiten dimensionar el fenómeno. De acuerdo con el relevamiento, en Entre Ríos son unas 561.000 personas las que tienen algún tipo de deuda registrada ante el Banco Central y alrededor del 22%, de quienes tienen crédito, se encuentran en situación de mora.

 

Pero el dato que concentra la atención del estudio es el de los menores de 25 años. Baridón señaló que son más de 40.000 los jóvenes entrerrianos que tienen algún tipo de deuda.

 

“Quisimos centrarnos en una franja etaria, quizá la más indefensa, que son los jóvenes menores de 25 años, que muchas veces no se les presta la debida atención”, explicó el director de la consultora.

 

El relevamiento permite además observar un cambio en la forma en que los jóvenes acceden al financiamiento. Ya no se trata solamente de los mecanismos tradicionales del sistema bancario, sino de plataformas digitales que permiten solicitar dinero o acceder a crédito de manera prácticamente inmediata.

 

 

El crédito al alcance del celular

 

 

Según explicó Baridón, el 70% de los jóvenes entrerrianos endeudados tiene compromisos en plataformas identificadas como neobancos o fintech. Entre las principales aparecen Mercado Pago, Ualá y Naranja X.

 

La situación puede agravarse cuando una misma persona utiliza más de una plataforma. “Hay un gran porcentaje que tiene deuda en más de una plataforma, incluso llegan hasta a tener deuda en tres plataformas”, indicó Baridón.

 

La facilidad de acceso aparece así como uno de los factores centrales para comprender el fenómeno. “El otro dato es la facilidad con la que se accede. Estás todo el día con el teléfono”, sostuvo el especialista, quien también puso el foco en la permanente exposición a publicidad y ofertas de financiamiento.

 

En este contexto, la deuda puede acumularse sin que necesariamente exista una percepción inmediata de su dimensión. Un crédito, una compra financiada o un adelanto obtenido desde una aplicación pueden parecer soluciones puntuales, pero cuando se combinan varias obligaciones pueden convertirse rápidamente en una carga difícil de afrontar.

 

 

No es solamente un problema de deuda

 

 

El informe también abre interrogantes sobre otras problemáticas que atraviesan a los jóvenes. Una de ellas es la ludopatía, aunque desde Eje Consultora remarcaron que todavía no existen datos suficientes para establecer una relación estadística entre el endeudamiento y el juego.

 

“En este primer informe publicamos datos sobre la deuda, pero por supuesto que hay que cruzarlo con otras problemáticas, como la ludopatía”, aclaró Baridón.

 

La intención, explicó, es avanzar en nuevos cruces de información que permitan determinar si existe una relación entre diferentes fenómenos que afectan a los jóvenes y que pueden potenciarse entre sí.

 

Pero la preocupación no se limita al aspecto financiero. Baridón sostuvo que el endeudamiento puede estar acompañado por consecuencias vinculadas con la salud mental, como ansiedad, depresión y angustia.

 

 

Empleo precario y necesidad de llegar a fin de mes

 

 

Uno de los aspectos que el análisis busca evitar es que la morosidad sea interpretada únicamente como consecuencia de decisiones individuales.

 

Baridón planteó que muchos jóvenes atraviesan una etapa en la que intentan conseguir su primer empleo o consolidar su independencia económica, en un mercado laboral con menor oferta y elevados niveles de precarización.

 

“Muchas veces se recurre a este tipo de deuda por una cuestión de subsistencia, para el día a día, y no para comprar bienes durables, como se los denomina, o para el tema del juego”, explicó.

 

La diferencia es significativa: el endeudamiento no necesariamente responde al consumo de bienes considerados prescindibles, sino que puede utilizarse para afrontar gastos cotidianos cuando los ingresos no alcanzan.

 

 

Una discusión que también interpela al Estado

 

 

Desde Eje Consultora consideran que esta perspectiva resulta fundamental para analizar el escenario que atraviesa Concordia y otras ciudades entrerrianas. La morosidad juvenil no aparece, desde esta mirada, como una sucesión de casos aislados, sino como la expresión de un problema de mayor alcance.

 

“Nosotros queremos ser muy firmes con este tema. El tema de resaltar que no es un problema individual, que los chicos, o sea, no es que les fue mal en la vida, fracasaron, o no hicieron las cosas bien y por eso se endeudan”, remarcó Baridón.

 

Y agregó: “Si uno mira los números, es un problema social y político, o sea, es la política, es el Estado el que tiene que tomar medidas, porque no es una cosa de una persona o de una familia”.

 

Así, el dato de la morosidad juvenil en Concordia adquiere otra dimensión: detrás de los registros del sistema financiero aparecen jóvenes que ingresan tempranamente al circuito del crédito, en muchos casos desde el teléfono y a través de plataformas digitales, mientras enfrentan ingresos insuficientes, empleo precario y un escenario económico que vuelve cada vez más frecuente recurrir a la deuda para sostener los gastos cotidianos.