Los operativos de verano en establecimientos hoteleros y gastronómicos en Colón y Gualeguaychú terminaron “muy mal”, expresó Roh. Molesto por la prepotencia y el trabajo informal récord que encontró, remarcó: “En Gualeguaychú se quejaron, protestaron; ya en Colón hubo agresiones verbales, amenazas, nos rompieron el coche. Vamos a terminar trabajando custodiados por la policía cuando se trata de un simple control rutinario de empleados”.
En octubre, Gastronómicos comenzó con tareas de prevención respecto del control en las condiciones de trabajo. En ese sentido, apalabraron a los empresarios del sector y sus contadores, incluidas las Cámaras que los agrupa. “No dio resultado para nada; se nos están riendo en la cara”, entendió, a su vez que dijo observar en los operativos “cómo esconden a los empleados, o los obligan a decir cosas que no son ciertas”.
Dentro de los rubros característicos de prácticas laborales irregulares, “los hoteles están en los parámetros normales; encontramos el mayor problema sobre todo en la gastronomía –pub, confiterías, boliches bailables, restoranes-. Nos indigna que haya abusos en todos lados, esto nos lleva a plantearnos que lo que hicimos anteriormente yendo a dialogar con todas las cámaras, con los empresarios, con los contadores no sirvió de nada”, acentuó el gremialista.
Párrafo seguido explicó que por gravosas que sean las multas, hay empresarios que eluden el castigo por medio de los resquicios que deja el sistema. “Termina la temporada, se desprenden de un montón de trabajadores que salen del mercado y con las ganancias del verano cubren las multas o hacen un plan de pago o se acogen a una moratoria. Les sigue resultando fácil, por más que se controle y se castigue tener trabajadores sin registrar”, explica.
Por eso, “desde el sindicato estamos planteando una posición más dura. Empezar realmente a enfrentarlos. Denunciar en el Ministerio de Trabajo el conflicto sindical. Ir a la lucha, lugar por lugar, y exigir corregir la situación”.
Termas.
En la misma línea, los predios termales no permanecen ajenos a situaciones de precarización laboral. “Vengo sorprendido por lo que hemos encontrado en los complejos termales. Están cobrando 100 pesos la entrada promedio y no cumplen con los trabajadores. Pagan lo que ellos quieren, si no les gusta los echan y no los indemnizan. Entran y no saben a qué hora van a salir, los tienen doce horas trabajando y no son capaces de darles la comida. Es más, si quieren comer se la cobran”. Con un agregado: “Los complejos termales están llenos, desbordan, a veces no alcanzan los estacionamientos”.
Con un ejemplo ilustra algunos de los abusos verificados por el sindicato. “Todos somos conscientes de lo delicado y complicado que es el trabajo de un guardavida, sobre todo en un complejo donde hay muchas piletas y está lleno de gente. Tiene que estar muy atento. Su función es mirar y proteger al bañista. Pero no se puede hacer que el guardavida junte la basura, saque las bolsas, limpie los baños, que esté atento a que la gente no olvide sus cosas, que cuando la gente se va se quede a limpiar la pileta”.
Entonces con “el diálogo no estamos consiguiendo nada y los trabajadores nos piden ayuda”, resume.
Los costos laborales es el argumento mayoritario esgrimido por el sector. Sin embargo, para Roh, “es inaceptable que digan que no les dan los márgenes de ganancia para poder blanquear a todos los trabajadores cuando estamos frente a un negocio que tiene su local lleno y tiene gente parada esperando para comer”.
Colón y Gualeguaychú
Lo cierto es que “Colón jamás tuvo esa cantidad de trabajadores sin registrar; Gualeguaychú tampoco. La media nacional en gastronomía es del 33 y 34%. Siempre estuvimos entre el 30 y el 35. Pero ahora tenemos más del 40 por ciento en dos ciudades y no quiero saber lo que vamos a encontrar en las otras, pero prácticamente se va a repetir”.
Frente a las irregularidades detectadas la dirigencia del gremio adoptará medidas de protesta. Sin precisiones aun, empezarán por Federación, Gualeguaychú y Colón. La idea es “buscar fechas estratégicas y hacer manifestaciones, panfleteadas, algún escrache o vamos a dar los nombres de los establecimientos que están en infracción, nos vamos a parar en la puerta de un establecimiento y donde entre un turista les vamos a dar un folleto informando que ingresa a un lugar donde todos los trabajadores cobran dos pesos y son explotados. Que la gente sepa a qué lugar está entrando. Vamos a hacer sentir el reclamo”, aseguró.
En diálogo con el diario Redes de Noticias insistió en que “falló el diálogo y el trabajador está necesitando que alguien lo defienda. Estamos en pleno siglo veintiuno y el trabajador se ha ganado derechos que no se están cumpliendo”.
La necesidad de conservar el trabajo conduce a situaciones insólitas. Con desazón, cuenta Roh: “Hemos encontrado personas escondidas en baños, depósitos; en Gualeguaychú encontramos una chica escondida dos horas debajo de una cama. En muchos establecimientos que ya inspeccionamos se nos escapó un montón de gente. Abren las puertas y los trabajadores salen corriendo. En un parador de la ruta en Gualeguaychú hemos encontrado a dos personas que saltan un muro y corren. Zapatos negros, pantalón negro, una camisa blanca, un moño en la mano y dicen que nos son mozos y que no estaban trabajando. Es miedo”.
Concordia
Los establecimientos de Concordia aun no fueron relevados por el sindicato. No obstante, Julio Roh observa que la ciudad “viene creciendo, se está moviendo más el turismo, la hotelería y la gastronomía”. Según datos de diciembre hay alrededor de 900 trabajadores registrados. A un año y medio del inicio de su gestión “hemos llegado a un número que nos tienen conformes, seguramente podríamos estar mejor, pero el trabajo que estamos haciendo es lento y va a dar resultados más adelante”, dijo.