En el marco del Día Nacional del Recolector de Residuos, Diario Río Uruguay dialogó con Sebastián Martínez, trabajador de la Dirección de Recolección de Residuos de la Municipalidad de Concordia, quien explicó cómo se desarrolla el servicio, cuáles son los principales riesgos de la actividad y qué cuestiones deberían tener en cuenta los vecinos al momento de sacar la basura.
Al respecto, Martínez aclaró que a pesar de que “hoy se celebra el Día Nacional del Recolector”, en el caso particular de Concordia “salimos a trabajar normalmente y cumplimos con el servicio como lo hacemos de manera habitual”.
Por otro lado, precisó que en Concordia también existe una fecha propia para reconocer su labor, que es “el 28 de septiembre”. No obstante, apuntó que “también trabajamos y es normal para nosotros, pero es una fecha que nos pertenece como recolectores”.
Los horarios del servicio de recolección
En relación con los días no laborables, Martínez aclaró que el descanso del personal está vinculado con el Día del Empleado Municipal, que se conmemora el 8 de noviembre. “Es ahí cuando normalmente tenemos el día no laborable nosotros”, explicó.
Sobre la organización de los recorridos, el trabajador señaló que el servicio cuenta con distintas frecuencias a lo largo del día. “A partir de las 7 de la mañana empiezan a salir los primeros camiones, después tenemos frecuencia a las 8 de la mañana, después tenemos a las 10 y media, seguimos a las 13, a las 14”, enumeró.
Martínez agregó que las tareas continúan durante la noche, con los últimos recorridos de la jornada. “Después tenemos los de turno noche que empiezan a las 19:45 y a las 20 horas, que salen los últimos recorridos que terminan normalmente a las 23 y las 24 horas”, precisó.
Los residuos que complican el trabajo
Al referirse a las dificultades cotidianas, Martínez remarcó que uno de los principales problemas del sector está relacionado con los materiales que los vecinos colocan en las bolsas. “La gente no toma conciencia, más que nada, con el tema de los residuos en las bolsas. Tenemos problemas con el vidrio y con las jeringas”, ejemplificó.
El trabajador también mencionó los inconvenientes que generan los residuos que no corresponden a la recolección domiciliaria habitual. “Tenemos muchos problemas con lo que es pasto, escombro y tierra, que nos sacan en bolsas pesadas”, manifestó.
En ese sentido, Martínez explicó que “si bien somos recolectores de residuos domiciliarios, a la gente por ahí se le hace difícil tomar conciencia al momento de sacar los residuos y sacar los que corresponden”. Sus declaraciones apuntaron a la necesidad de que los vecinos tengan en cuenta el tipo de material que dejan en la vía pública y las condiciones en las que lo presentan para su retiro.
El reconocimiento de los vecinos
Durante la entrevista, también se abordó la costumbre de los vecinos de entregar obsequios o muestras de agradecimiento a los recolectores durante las fiestas de fin de año, cuando los trabajadores realizan sus recorridos habituales y anuncian su llegada con el sonido de un silbato.
Al respecto, Martínez reconoció que esa práctica continúa, aunque con una participación menor que en otros años. Con el paso del tiempo “ha bajado un poco lo que la gente colabora en las fiestas, cuando nosotros pasamos cada año tocando el silbato, a veces con los chicos disfrazados y demás”, comentó.
El trabajador vinculó esa disminución con el contexto económico, pero destacó el acompañamiento que reciben de los vecinos. “Conocemos la situación económica, que es bastante compleja, pero dentro de todo tenemos un buen reconocimiento de lo que es el vecino que nos apoya por la labor que nosotros hacemos y siempre agradecemos esas manos que nos dan en los días festivos”, expresó.
Las exigencias físicas y los riesgos de la actividad
Martínez también describió las exigencias físicas que implica la recolección, una tarea que requiere bajar del camión, correr, levantar bolsas y volver a subir al vehículo durante los recorridos. “Muchos tienen el pensamiento de que uno anda corriendo atrás de un camión y es simplemente bajarse de un estribo, correr y levantar una bolsa, y en realidad tiene su complejidad”, advirtió.
En ese marco, el trabajador hizo hincapié en las consecuencias físicas que puede dejar la actividad con el paso del tiempo. “Nosotros tenemos a la mayoría de los chicos con problemas de rodillas por el tema del golpe cuando se largan del estribo, que andan corriendo. Hay mucha gente que ha quedado con secuelas en rodillas, en brazos, que han sido operados”, señaló.
Además, Martínez sostuvo que las condiciones climáticas no interrumpen necesariamente el servicio. “Es complicado y tienen que estar en estado, porque tienen que estar corriendo continuamente durante las horas de trabajo y lo llevamos a cabo cuando llueve, hace calor o frío extremo”, explicó.
Una tarea que se realiza durante todo el año
Al describir las condiciones en las que trabaja el personal, Martínez remarcó que los recolectores deben cumplir con los recorridos incluso ante fenómenos meteorológicos adversos. “Nosotros lamentablemente no tenemos esa de decir no podemos salir porque está lloviendo o hay una tormenta impresionante”, afirmó.
Como ejemplo, recordó un episodio ocurrido durante una tormenta reciente. “Durante la última tormenta, a los chicos les cayó un rayo en la otra esquina de donde estaban trabajando y hasta el camión les movió. Pero lamentablemente tenemos que salir a trabajar igual y cumplir con el servicio para la comunidad”, relató.
Por último, el trabajador señaló que en el área de Recolección de Residuos de la Municipalidad de Concordia se desempeñan entre 60 y 65 personas. En el marco de la fecha, también reivindicó la denominación con la que identifican su tarea cotidiana y destacó que “nosotros no somos basureros, somos recolectores y es un laburo que llevamos con orgullo”.