Concordia

La UNER también sufre la pérdida de docentes y técnicos en medio de los recortes presupuestarios

El decano de la Facultad de Ciencias de la Alimentación de la UNER, Daniel Capodoglio, advirtió que la situación salarial y presupuestaria afecta tanto en infraestructura, como en la salida de profesionales que buscan otros horizontes.

30 de Agosto de 2026
La situación alarma a la comunidad educativa de la FCAL.

Tras el paro nacional de 48 horas, en el marco de una medida de fuerza impulsada por el frente universitario, el decano de la Facultad de Ciencias de la Alimentación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), Daniel Capodoglio, dialogó con Diario Río Uruguay y se refirió al nivel de acatamiento y a la situación que atraviesa la institución.

 

Capodoglio señaló que “no tengo los datos de la facultad de hoy, pero ayer fue muy importante. La escuela secundaria estuvo prácticamente al 100%, personal no docente también al 100% y docente alrededor del 80%”.

 

El decano señaló que la medida “no es de un gremio particular, sino que hay un frente universitario que viene discutiendo y solicitando hace más de 300 días nada más y nada menos que se cumpla la ley que aprobó el congreso”.

 

 

La situación salarial en la universidad

 

 

Capodoglio señaló que “lamentablemente la situación, lejos de haberse cambiado, sigue de la misma forma y es complejísimo el nivel salarial”. En ese sentido, explicó que la situación está generando modificaciones en los equipos de trabajo de la universidad.

 

El decano sostuvo que “eso hace que haya gente de la planta tanto docente como no docente que tome decisiones extremas de cambiar de trabajo, de abandonar la universidad o buscar alguna otra alternativa laboral paralela”. Además, explicó que “eso conlleva la pérdida de disponibilidad temporal en relación a la actividad de la universidad que tiene que ver tal vez no con docencia, pero sí con investigación y con extensión universitaria”.

 

Capodoglio explicó que “eso sigue igual” y señaló que también existen otros aspectos vinculados con el financiamiento universitario que forman parte del reclamo. Al respecto, indicó que “los otros puntos digamos que estaban incluidos en la ley que tiene que ver con la actualización de las becas para estudiantes que han quedado congeladas hace un montón de tiempo”.

 

 

El impacto en el funcionamiento

 

 

Respecto del presupuesto destinado al funcionamiento de las universidades, Capodoglio señaló que “tiene que ver con toda la parte del presupuesto que no es para sueldos”.

 

El decano explicó que con esos recursos “se solventan todo lo que son gastos de equipamiento, reparación de equipos, reparación edilicia, las cuestiones que hacen al funcionamiento normal de las casas de estudio”. Además, señaló que “eso que también está incorporado en la ley, también incluso está incorporado en el amparo”.

 

Al referirse específicamente a la Facultad de Ciencias de la Alimentación, Capodoglio señaló que “nosotros tenemos cinco equipos de alta tecnología parados que no se pueden reparar”. Según explicó, “esos cinco equipos impactan en el desarrollo del dictado de las clases, las actividades formativas con las cuales brindamos a los alumnos la posibilidad de tener contacto durante su carrera con tecnología de alto nivel, de frontera o cerca”.

 

 

 

Investigación y servicios a empresas

 

 

Capodoglio explicó que “no lo podemos hacer” y señaló que también existen consecuencias sobre actividades vinculadas con el sector productivo de la región. Al respecto, sostuvo que “también hay servicios a empresas de la región vinculadas a la producción de alimento o de mecatrónica que se hacen en la facultad que no se están pudiendo hacer”.

 

El decano señaló que “hay proyectos de investigación parados porque no tenemos las herramientas para hacerla” y agregó que “hay proyectos de investigación que están asociados a determinaciones que se hacen con esos equipos, que tampoco se están pudiendo llevar adelante por el mismo motivo”.

 

Capodoglio explicó que es “tan sencillo como eso” y sostuvo que la situación también alcanza a cuestiones vinculadas con la infraestructura. En ese sentido, señaló que “tenemos cuestiones mínimas, filtraciones de agua en la pared que son que vamos haciéndolo de a poco, tratando de que no se vayan deteriorando la infraestructura en función del presupuesto disponible”.

 

 

Las prestaciones que se mantienen

 

 

Al referirse a las distintas necesidades que tiene la institución, Capodoglio señaló que “esto no es tampoco muy distinto a lo que están sufriendo otros niveles educativos”. Sin embargo, aclaró que “la cuestión del equipamiento de tecnología, que bueno, que eso sí es inherente a la universidad y que en este momento es inviable”.

 

El decano explicó que “después cuestiones sustantivas, la otra vez digo, por ejemplo la cuestión alimentaria vinculada al comedor de la escuela y más”. Sobre ese punto, señaló que “ese tipo de cosas la universidad las ha blindado”.

 

Capodoglio sostuvo que “no se ha puesto en tela de discusión, eso se brinda y ahora se hace a costa de recortar otras cosas, de un impacto que se tiene en términos de producción científica, de ese tipo de cuestiones”.

 

 

La salida de docentes y personal técnico

 

 

Capodoglio señaló que “se ha dado” el fenómeno de salida de trabajadores de la institución y explicó que “no solamente profesores, personal técnico también”. En ese sentido, indicó que se trata de personal con una función específica dentro de las actividades de la facultad.

 

El decano sostuvo que “personal técnico calificado, por ejemplo, que no son docentes, pero son técnicos que están trabajando, por ejemplo, para poner en funcionamiento los equipos que hacía yo referencia”. Además, explicó que “es personal técnico muy calificado”.

 

Capodoglio agregó el caso de “informáticos, por ejemplo, programadores, gente que estaba vinculada a las redes de la universidad” y señaló que “ahí también, no solamente docentes, el personal no docente también ha emigrado”.

 

 

El éxodo de jóvenes profesionales

 

 

Capodoglio señaló que “yo quiero marcar una cuestión en este sentido para que lo visualicemos, que tiene que ver con la edad de la gente”. En ese marco, explicó que “los docentes o los graduados, los chicos, el personal más joven que está iniciando y que tiene, por la lógica dinámica de la carrera, pocos años, poca antigüedad, cobra poca antigüedad, entonces ya a los sueldos magros, al tener poca antigüedad, es más magro aún”.

 

El decano sostuvo que “son personas con alta calificación, que incluso se están yendo de país”. Además, señaló que “hay programas de becas para ingenieros, para doctores tecnológicos, en un montón de lugares del mundo”.

 

Capodoglio explicó que “sin ir más lejos, en Brasil tienen una política muy agresiva de captación de estos recursos científicos que los Estados invierten mucho dinero para poder formar, y los están llevando gratis, o sea, gratis, sin haber invertido nada, a costa de pagar una beca”.

 

 

El riesgo para las próximas generaciones

 

 

Capodoglio señaló que “por ahí es muy difícil que un docente, un investigador de 40, 45 años, que tiene su familia armada, tome la decisión de embarcarse en una aventura como esta, de ir a otro país a trabajar en investigación humana”.

 

El decano explicó que “los jóvenes que tienen la vocación de hacerlo, y no tienen, no están atados por la dinámica de la vida de personas más grandes, se están yendo”. En ese sentido, sostuvo que “eso, hoy no lo vemos, pero dentro de 10 años, es una generación de gente que va a estar ausente en las aulas”.

 

Capodoglio señaló que “vamos a tener un bache, ya nos pasó, en los 90 pasó esto, yo era estudiante” y recordó que “vos veías que había profesores que estaban por jubilarse, juniors y chicos, faltaba una generación en el medio, que tiene que ver con toda la gente que durante todo ese tiempo no ingresó a la universidad, o en este caso, han ingresado, pero se van”.

 

 

La pérdida de capital científico

 

Capodoglio señaló que “ayer veía en las redes sociales y demás, a un científico de la Universidad de San Martín que decía, están destruyendo un capital que tiene la nación, que tiene que ver con el acervo científico, con la estructura científica de un país”.

 

El decano explicó que “no podemos cuantificar el daño de eso” y agregó que “en la universidad, eran 40 docentes, entre docentes y no docentes que habían dejado el puesto de trabajo”.

 

Capodoglio aclaró que “no es el número importante para ponderar” y sostuvo que “tiene que ver con esto que te digo, con los procesos que son interrumpidos, con baches en términos de los planteles que se van a generar, o sea, no hay forma que no suceda de esta forma si el proceso no se interrumpe”.

 

 

La matrícula y el acceso a la universidad

 

 

Respecto de la matrícula universitaria, Capodoglio señaló que “hay un montón de gente que tiene por ahí el deseo de ir a estudiar a la UBA, o ir a estudiar a Rosario, o ir a estudiar a Córdoba”.

 

El decano explicó que “muchas veces no tiene que ver con la universidad en sí misma, te lo dicen cuando hablas en las entrevistas, sino con ir a vivir a una de estas ciudades grandes donde sucede gran parte de la actividad del país”.

 

Finalmente, Capodoglio señaló que “toda esa gente que se ve frustrado por la situación económica de poder realizar eso, ingresa a estas universidades en el territorio, y la matrícula crece”.