La baja rentabilidad que atraviesan los productores citrícolas comenzó a proyectar sus efectos sobre la próxima temporada. Desde la Federación del Citrus de Entre Ríos advirtieron que la imposibilidad de afrontar las inversiones necesarias podría repercutir tanto en la producción de 2027 como en el nivel de empleo de una de las principales economías regionales.
Según señaló Molo, la citricultura requiere inversiones permanentes y anticipadas para sostener los niveles de producción. Sin embargo, aseguró que los ingresos obtenidos en la presente campaña dificultan afrontar esas tareas.
La próxima campaña comienza ahora
El dirigente de la FECIER explicó que dentro de pocas semanas los productores deberán iniciar las labores que definirán la producción del año próximo. Entre ellas mencionó la fertilización, las fumigaciones y las podas, trabajos que demandan una importante inversión económica.
"Esto se va a reflejar en la campaña 2027, cuando dentro de un mes o dos meses tengamos que fertilizar, fumigar y hacer los trabajos de poda en la quinta y realmente los números no den", advirtió.
En ese sentido, recordó que la actividad funciona con planificación de largo plazo y que las decisiones que se toman durante este año condicionan directamente el rendimiento de la próxima cosecha.
"La citricultura es una actividad en la que siempre se invierte un año antes para poder producir la campaña siguiente", remarcó.
El empleo también podría resentirse
Desde la Federación sostienen que una caída en las inversiones no solo afectaría el volumen de fruta disponible, sino también toda la estructura laboral que depende de la actividad citrícola.
Molo recordó que la producción de citrus constituye uno de los principales motores económicos del norte entrerriano y que cualquier retracción repercute sobre cientos de trabajadores vinculados de manera directa e indirecta.
"Cuando se para la citricultura en los departamentos Concordia y Federación, que son los dos departamentos más productivos de Entre Ríos, se nota muchísimo", afirmó.
La actividad moviliza mano de obra durante gran parte del año, desde las tareas culturales en las quintas hasta la cosecha, el transporte, los empaques y la comercialización, por lo que una disminución de las inversiones impactaría en toda esa cadena.
Preocupación por el futuro del sector
El dirigente reconoció que la diferencia entre los costos de producción y los valores que recibe el productor continúa deteriorando la rentabilidad de la actividad y dificulta sostener el esquema de trabajo habitual.
En ese contexto, señaló que muchos establecimientos deberán evaluar qué trabajos podrán realizar durante los próximos meses si los ingresos continúan siendo insuficientes para afrontar los costos de producción.
Pese a este escenario, destacó que la citricultura mantiene perspectivas de crecimiento y que cada año continúan incorporándose nuevas plantaciones en la región, aunque insistió en la necesidad de contar con mejores condiciones económicas para garantizar la continuidad de la actividad.
Además, reiteró el planteo de la Federación para avanzar en un nuevo censo citrícola provincial que permita conocer con precisión la superficie cultivada y la evolución del sector, una herramienta que consideran clave para planificar políticas destinadas a una de las economías regionales más importantes de Entre Ríos.