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Monseñor Zurbriggen dijo que “en una sociedad donde hay tantas formas de violencia física y verbal, el mensaje pascual l

Durante la Vigilia Pascual 2026, Monseñor Gustavo Zurbriggen invitó a renovar la fe en el Resucitado y a vivir con alegría, destacando que el amor de Dios vence toda forma de muerte y violencia.

5 de Abril de 2026
Monseñor Gustavo G. Zurbriggen

En el marco de la celebración de la Vigilia Pascual 2026, el obispo de la diócesis de Concordia, Mons. Gustavo G. Zurbriggen, compartió un profundo mensaje dirigido a la comunidad, centrado en la esperanza que trae la resurrección de Jesucristo y en la necesidad de vivir con alegría en medio de las dificultades del mundo actual.

 

Durante su homilía, el prelado evocó el momento en que María Magdalena y la otra María descubren que Jesús ha resucitado, destacando el saludo del propio Cristo: “alégrense”. Señaló que ese anuncio transformó la tristeza en gozo y el miedo en valentía, impulsando a las discípulas a compartir la Buena Noticia.

 

 

Un llamado a la esperanza en tiempos difíciles

 

 

Zurbriggen invitó a los fieles a escuchar con el “corazón y la fe” ese mismo mensaje del Resucitado en la actualidad, remarcando que la alegría cristiana es fruto del amor de Dios que ha vencido a la muerte.

 

En ese sentido, reflexionó sobre el contexto global y social, al advertir que “en un mundo donde el hombre que se cree todopoderoso decide cuándo matar” y donde prevalecen la guerra, el odio y la destrucción, el mensaje de Cristo sigue siendo actual: “alégrense, no teman”.

 

Asimismo, hizo especial hincapié en la realidad cotidiana al expresar que “en una sociedad donde hay tantas formas de violencia física y verbal”, el Resucitado invita a vivir en la paz, recordando que el amor de Dios es más fuerte que cualquier forma de mal.

 

 

La alegría que transforma la vida

 

 

El obispo sostuvo que la alegría pascual es una fuerza capaz de renovar la vida y de sacar al ser humano del pesimismo, la tristeza y la falta de sentido. En esa línea, remarcó que es el Espíritu Santo quien, a través del Bautismo, permite participar de la vida nueva en Cristo.

 

Finalmente, exhortó a los fieles a ser testigos alegres de la resurrección, siguiendo el ejemplo de las mujeres que fueron al sepulcro, y a mantener viva la fe, la esperanza y la caridad en la vida cotidiana.

 

La celebración concluyó con su deseo de que el saludo del Resucitado —“alégrense”— permanezca en el corazón de la comunidad, acompañado por un mensaje final de paz y bendición para todos los presentes en esta Pascua de Resurrección.