Concordia

Los protagonistas del emotivo encuentro en Los Charrúas compartieron su historia

Alejandro Picinini, un veterinario de grandes animales concordiense que otrora trabajó en el campo que administraba Audelino Luna, narró cómo se dio el vínculo que los llevó a reencontrarse con un abrazo.

12 de Abril de 2026

Emotivo encuentro. En diálogo con Diario Río Uruguay, Picinini explicó que su llegada al campo en el que trabajaba Luna se dio porque “yo soy amigo del dueño, que también es veterinario, entonces cuando volvíamos de estudiar, pasábamos algunas temporadas en el campo y yo lo acompañaba a trabajar. Cuando yo me recibí, trabajé un par de años en ese campo y hace aproximadamente 40 años no lo veía”.

 

En cuanto al vínculo que los une, Picinini mencionó que “generalmente, entre el veterinario de campo y los capataces hay buena relación, por más que los veas 3 o 4 veces al año cuando se hacen trabajos puntuales. Entonces, cuando te encontrás con una persona fín, se genera una relación muy especial, porque como veterinario necesitas que el tipo que está al lado tuyo, esté en sintonía con vos y te cuide”.

 

Según sus palabras, cuando uno “logra esa relación con una persona, es como que te dedicas al 100% a lo tuyo y no estás pensando en tu seguridad, que es lo que pasa muchas veces” al tratar con animales de gran tamaño. Con Luna “eso fue casi instantáneo y, por decirlo de alguna manera, es como que te adoptan y cuando ya tenés una cierta edad, te genera un respeto mutuo. El tipo te ve como un hijo, entonces asume la responsabilidad de cuidarte y eso genera un vínculo no palpable, pero que existe”.

 

El reencuentro

 

Consultado sobre la reacción del hombre de 92 años, Picinini destacó que “hasta a mí me agarró de sorpresa”, porque “cuando le cae la ficha de quién soy yo por mi apellido, veo que salta y me abraza, pero con una naturalidad y una frescura muy genuina y auténtica”. Según sus palabras, quien fuera capataz en aquel entonces “es un fuera de serie, porque si vos lo ves y prestás atención, el tipo está con un estado físico, una condición perfecta y después de que se jubiló, trabajó en otro campo y luego siguió trabajando con el cuero. Luna hace cabezadas, bozales, riendas, pecheras, todo aquello con lo que se viste a un caballo”.

 

Actualmente, Audelino Luna tiene “92 años y te sorprende la lucidez y la ductilidad que tiene con las manos, porque cuando Georgina -su esposa- le preguntó cuál es el secreto -de su longevidad- el tipo no se quedó pensando y hurgando en su cerebro a ver qué encontraba ahí”.

 

Según sus palabras, el reencuentro “fue muy natural, como si me dijeras que fue armado, pero no. Yo hacía como un año y pico creía haberlo visto. Ese día -el del video- fuimos a Charrúas a comprar algo de alimento y nos quedaba tiempo, entonces mientras tomábamos unos mates le digo -a Georgina- ‘¿y si lo buscamos a Luna?’ Pasamos por la puerta y no había nada, pero las vueltas del destino hicieron que volviéramos y apareció Don Luna saliendo de su casa para tomar mate”.

 

Su labor

 

Consultado sobre su trayectoria, Picinini explicó que “soy veterinario de grandes animales y llegué a trabajar desde Salta hasta La Pampa, pasando por Santiago del Estero, Santa Fe y Corrientes. Trabajé por muchos lados, tuve muchos clientes y, en este momento, estoy en etapa de jubilación por decisión propia, porque ya anduve mucho”.

 

En cuanto a su vínculo con Concordia, subrayó que “si bien no soy nacido acá, mi familia vino cuando yo tenía dos meses. Cuando terminé de estudiar en Buenos Aires volví y me instalé en Concordia”.

 

Sobre la repercusión del video, Picinini apreció que gracias a su viralización se pudo contactar con “gente que no veía hace más de 10 o 15 años, que se mataban de risa. Nunca pensamos que esto podía llegar a lo que llegó. Es alucinante también la cantidad de parientes de Luna que le escriben a Georgina”.

 

Captura del momento

 

Por su parte, Georgina, quien acompañó la idea y tomó la iniciativa de grabar el encuentro, aseguró que “nunca espero nada” de los videos que comparte en su cuenta de Instagram, pero destacó que “cuando me di cuenta de que algo iba a suceder, dije bueno, yo filmo”.

 

Al respecto, mencionó que “yo no me dedico a esto, no vendo nada. El tipo de influencer que dicen que soy no tiene nada que ver con lo típico, sino simplemente con ser, entonces por cada video que subo nunca espero nada. Yo ni siquiera me bajé del auto, porque yo no formaba parte de eso”.

 

No obstante, luego del encuentro “estuvimos charlando y Luna nos mostró su casa. Un hogar sencillo y humilde, pero él lo iba mostrando y estaba feliz, igual que Alejandro. Había felicidad ahí, cada uno contándose las cositas en las que andaban y recordando. Jamás me esperaba esto, pero sí entiendo desde el corazón lo que genera un abrazo cuando es genuino y me alegro muchísimo de esto, que esto se expanda”.