El ingeniero agrónomo Mariano Winograd, junto a otros referentes del sector, son los impulsores de la iniciativa. El objetivo es difundir el cultivo y promover el desarrollo de una nueva cuenca productiva en la zona de Salto Grande, donde ya hay varias plantas dando frutos.
Según explicó Winograd en diálogo con Diario Río Uruguay, la elección de Concordia no es casual, sino que responde a la tradición frutícola de la región y a la búsqueda de alternativas productivas tras el retroceso de actividades como el arándano.
La actividad se realizará los días 5 y 6 de marzo y reunirá a técnicos, viveristas y emprendedores interesados en esta alternativa productiva.
Una alternativa tras los cambios productivos
El especialista recordó que Concordia fue históricamente un polo citrícola de relevancia nacional y posteriormente tuvo un fuerte desarrollo del arándano, con miles de hectáreas implantadas. Sin embargo, los cambios en el mercado internacional y la competencia de otros países redujeron la actividad.
En ese contexto, comenzó la búsqueda de nuevas frutas con potencial. “Exploramos distintas opciones y la que más nos entusiasmó fue la pitaya”, señaló Winograd, quien destacó el trabajo realizado junto a otros productores para adaptar el cultivo a las condiciones locales.
Actualmente, en Concordia y la región hay unas 30.000 plantas en inicio de producción y otras 30.000 en vivero, con la expectativa de expandir la superficie en los próximos años.
El ingeniero aseguró que las condiciones agroclimáticas locales permiten obtener frutos de excelente calidad. “Tenemos inviernos con heladas que controlamos con tecnología y una gran amplitud térmica entre el día y la noche, lo que mejora el tamaño, el color y la dulzura”, explicó.
Qué es la pitaya y por qué crece su demanda
La pitaya, también conocida como “fruta del dragón”, es el fruto de un cactus del género Hylocereus y Selenicereus. Se caracteriza por su llamativa cáscara rosada o amarilla y su pulpa blanca o roja con pequeñas semillas negras comestibles.
Se trata de una fruta de sabor suave y dulce, con alto contenido de agua, fibra, antioxidantes y vitamina C. Por su bajo aporte calórico y sus propiedades nutricionales, se ha posicionado como un alimento asociado a dietas saludables y a las nuevas tendencias de consumo.
El cultivo es originario de América Central, aunque en las últimas décadas su producción se expandió en países tropicales como Vietnam, Ecuador, Perú y Brasil. En Argentina, su desarrollo es incipiente y se concentra principalmente en el norte y el litoral.
Winograd destacó que la pitaya “es una fruta moderna, compatible con los hábitos actuales, fresca, saludable y muy atractiva también desde lo visual”, lo que explica el interés creciente del mercado.
El encuentro y la proyección del cultivo
El seminario tendrá su epicentro en Colonia Ayuí, mientras que las actividades prácticas de campo tendrán lugar en Magnasco, donde los participantes podrán recorrer plantaciones, observar el manejo del cultivo, cosechar y degustar la fruta.
Se espera la participación de unos 100 asistentes de todo el país y la presencia de disertantes internacionales de Ecuador, Perú y Brasil, además de especialistas locales en riego, protección contra heladas, trazabilidad y manejo del cultivo.
La convocatoria está orientada tanto a productores en actividad como a emprendedores que busquen diversificar su producción. “Es una oportunidad para quienes quieran iniciar un proyecto de baja superficie, alta productividad y buena rentabilidad”, indicó el ingeniero.
Según subrayó Winogrand, el objetivo a mediano plazo es consolidar, en la región, una cuenca de unas 600 hectáreas. “La fruta hoy tiene un faltante en el mercado, pero la idea es que se popularice y llegue a ser un producto de consumo masivo”, concluyó Winograd.