Policiales

Concordiense alcoholizado y sin papeles terminó chocando contra un árbol

Todo ocurrió durante la mañana de este lunes. Además, como si fuera poco, el infractor circulaba sin los papeles del rodado.

21 de Septiembre de 2026
Todo ocurrió durante la mañana de este lunes.

Siniestro vial en Concordia

 

Según se informó oficialmente, en las primeras horas de este lunes, se registró un siniestro vial en Concordia, más precisamente en calle La Pampa, entre Doctor del Cerro y Mendiburu.

 

Allí, un vehículo chocó contra un árbol.

Positivo

 

 

Personal de la Dirección de Tránsito y Transporte de la Municipalidad de Concordia actuó en el lugar, tras el llamado recibido por la Policía. Al conductor se le practicó el test de alcoholemia, que arrojó un resultado positivo de 2,63 g/L.

 

 

 

Por tanto, se procedió a la retención preventiva del vehículo y de la licencia de conducir en cuestión. Además, el conductor no portaba la cédula de identificación del automotor.

 

Desde la repartición municipal se aprovechó el siniestro vial para recordar "la importancia de portar la documentación al día y la prohibición absoluta de conducir bajo los efectos del alcohol".

Prevención

 

 

El alcohol al volante altera gravemente las funciones psicofísicas de cualquier conductor debido a que actúa como un tóxico depresor del sistema nervioso central. Su consumo disminuye drásticamente la capacidad de manejar de forma segura, incrementando exponencialmente el riesgo de provocar o sufrir un siniestro vial mortal.

 

Las características y efectos principales del alcohol en la conducción se dividen en cuatro áreas clave:

 

1. Alteración del tiempo de reacción y los reflejos

 

Reacciones lentas: Se alarga de forma drástica el tiempo que una persona tarda en decidir qué hacer o cuándo pisar el freno.

Pérdida de reflejos: Se reduce la capacidad de realizar maniobras finas o evasivas ante un imprevisto.

 

2. Deterioro visual (Fallas en la percepción)

 

Efecto túnel: El campo visual se reduce significativamente, impidiendo notar peatones, señales o vehículos que están a los costados.

 

Cálculo erróneo: Se distorsiona la percepción de las distancias y de la velocidad real a la que se circula.

 

Sensibilidad lumínica: Aumenta de manera notable el riesgo de encandilamiento o deslumbramiento por las luces de otros automóviles.

 

3. Cambios en el comportamiento y juicio psicológico

 

Falsa sensación de seguridad: El conductor experimenta un estado de euforia y exceso de confianza que lo lleva a subestimar los peligros reales.

 

Tendencia a transgredir normas: Aparece un desprecio por el riesgo, lo que impulsa conductas temerarias como exceder los límites de velocidad o no usar el cinturón de seguridad.

 

Somnolencia y fatiga ocular: Aparece un cansancio prematuro que disminuye por completo los niveles de atención y concentración requeridos en el camino.

 

4. Descoordinación psicomotriz

 

Pérdida de control físico: Afecta la coordinación ojo-mano-pie, volviendo los movimientos torpes e imprecisos al girar el volante o mantener el vehículo dentro del carril.

 

Dato clave: No es necesario estar ebrio para sufrir estos efectos. Con concentraciones tan bajas como 0,2 a 0,3 g/l de alcohol en sangre, el rendimiento psicofísico ya empieza a deteriorarse notablemente. Por este motivo, marcos regulatorios como la Ley de Alcohol Cero en Argentina exigen una tolerancia estrictamente de 0,0 g/l para manejar cualquier tipo de vehículo motorizado.